Las reglas de Pixar para contar historias (y cómo aplicarlas a la comunicación empresarial eficaz)

Pixar lleva décadas emocionando a millones de personas con sus películas. ¿Cuál es su secreto? Tienen reglas. Y son más útiles para comunicar en el entorno profesional de lo que imaginas.

Pixar hace películas, sí, pero también hace que llores con una lámpara de escritorio, con un pez buscando a su hijo o con un anciano que recorre el mundo con globos de colores. Lo consigue porque sus guionistas evitan la improvisación y trabajan con un método. Un método, las reglas de Pixar para contar historias, que cualquier persona que quiera comunicar mejor puede (y debería) adoptar.

En 2011, Emma Coats, una exguionista de Pixar, compartió en Twitter una serie de consejos que había aprendido durante su tiempo en el estudio. Se hicieron virales y se convirtieron en lo que hoy se conoce como las 22 reglas de Pixar para contar historias.

De las 22, vamos a quedarnos con las que más importan si tu objetivo es comunicar con claridad, conectar con tu audiencia y que tu mensaje perdure.

1. Admira al personaje antes de hacerle sufrir

La regla original dice algo así: «Admiras a un personaje por intentarlo más que por sus éxitos.» Es decir, antes de poner a tu protagonista en apuros, tienes que hacer que el público lo aprecie. Que le importe lo que le pase.

En comunicación corporativa, esto se traduce en algo fundamental: antes de presentar un problema, un reto o una crisis, conecta emocionalmente con tu audiencia. Humaniza la situación. Si empiezas con el dato duro o el conflicto frío, perderás a la gente antes de que te hayas ganado su atención.

Pregúntate siempre: ¿hay alguien a quien el público pueda apreciar en esta historia? ¿Un equipo, una persona, una empresa con un propósito?

2. Decide qué es lo que tu historia quiere decir. Luego cuenta la historia.

Para contar historias como lo hace Pixar es necesario contestar dos preguntas: ¿Qué es lo que tu personaje cree al principio? ¿Qué creerá al final? Esa tensión, ese cambio, es la historia.

Aplicado a la comunicación: antes de escribir un discurso, preparar una presentación o lanzar un mensaje, decide cuál es la transformación que quieres provocar en quien te escucha. ¿Qué pensaba antes de oírte? ¿Qué quieres que piense después?

Si no puedes responder a esas dos preguntas con claridad, todavía no sabes qué estás contando.

3. El «érase una vez» tiene estructura. Úsala.

Pixar construye sus historias sobre una fórmula aparentemente sencilla:

«Érase una vez ___. Cada día ___. Hasta que un día ___. Por eso ___. Por eso ___. Hasta que finalmente ___.»

Esta estructura obliga a encadenar causas y consecuencias. Nada queda suelto. Cada cosa que ocurre lleva a la siguiente.

Cuando prepares tu próxima presentación o comunicado, prueba a construirla con este esquema antes de escribir una sola diapositiva. Te sorprenderá comprobar cuántos discursos corporativos fracasan precisamente porque no tienen esta columna vertebral narrativa y, aunque tienen datos, ideas y conclusiones, no tienen historia.

4. Los finales son difíciles. Empieza por ahí.

Una de las reglas más contraintuitivas de Pixar: «Termina tu historia antes de escribirla. Si no sabes dónde acabas, nunca sabrás si estás yendo en la dirección correcta.»

En comunicación, tendemos a construir nuestros mensajes desde el principio (introducción, contexto, antecedentes) y dejamos el final para cuando llegamos. Gran error. El final es el destino. Y si no sabes adónde vas, acabarás dando rodeos que aburren, confunden y diluyen el impacto.

Define primero qué quieres que recuerde tu audiencia cuando todo haya terminado. Luego construye el camino hacia ahí.

5. Descarta la primera buena idea

En Pixar insisten en algo que incomoda: «La primera idea que tienes siempre es obvia. La segunda, también. Llega a la tercera, a la cuarta, a la quinta. Ahí empieza lo interesante.»

¿Por qué importa esto? Porque en comunicación vivimos rodeados de mensajes que son exactamente lo que uno esperaría. El comunicado corporativo que suena a todos los comunicados corporativos. La presentación de resultados que repite los mismos tópicos. El discurso de liderazgo lleno de los mismos valores de siempre. La diferencia entre lo que se olvida y lo que se recuerda está, casi siempre, en ese esfuerzo extra por buscar el ángulo inesperado.

6. No hay personajes sin defectos. No hay mensajes sin tensión.

Pixar no construye héroes perfectos porque los personajes perfectos no nos interesan. Lo que nos engancha es la vulnerabilidad, la duda, el conflicto interior.

Lo mismo ocurre con los mensajes. Los comunicados que solo hablan de éxitos, los discursos que solo celebran logros, las presentaciones que ignoran los problemas… generan desconfianza. Tu audiencia sabe que la realidad es más complicada. Si tú no lo reconoces, pierdes credibilidad.

Introduce la tensión. Muestra el obstáculo. La honestidad sobre lo difícil que ha sido algo conecta más que cualquier lista de victorias.

Lo más importante:

Pixar no improvisa: trabaja con un método narrativo que cualquier comunicador puede aplicar. Antes de pensar en el formato, piensa en la historia.
Define el final antes de empezar: si no sabes qué quieres que recuerde tu audiencia cuando termines, no sabes todavía qué estás contando.
Los mensajes perfectos generan desconfianza. Introduce tensión, reconoce la dificultad, muestra la vulnerabilidad. Eso es lo que conecta de verdad.

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