¿Quién debe hablar en una crisis? Portavoces que salvan marcas (y otros que las hunden)

En una crisis, elegir al portavoz adecuado puede salvar o hundir tu marca. Aprende cuándo debe hablar el CEO, un experto o un portavoz de comunicación.

portavoz en una crisis

Cuando estalla una crisis, todo el mundo mira hacia la misma dirección: ¿quién va a dar la cara? En esos primeros minutos, a veces segundos, la percepción pública se forma no solo en torno al mensaje, sino en torno a quién lo transmite. Y ahí, al elegir al portavoz en una crisis, no lo dudes, se decide gran parte de la batalla.

Hay portavoces que calman las aguas con una frase. Y hay otros que, sin querer, convierten un problema en una tormenta perfecta. ¿La diferencia? No es solo carisma. Es preparación, credibilidad, humanidad y estrategia.

¿Por qué elegir bien al portavoz es tan crítico?

Porque en una crisis es una mezcla de informar y representar. Y el portavoz es la cara de la organización. Es la voz que transmite calma, empatía, control o… caos.

Un mal portavoz puede parecer soberbio, perdido, deshonesto o directamente, fuera de juego. ¿El daño? Instantáneo y difícil de revertir.

¿Quién debería ser el portavoz?

Spoiler: no siempre debe ser el CEO.

Aunque la alta dirección puede aportar autoridad, también puede incrementar la presión. Lo ideal es elegir según el tipo de crisis y el momento de la comunicación.

Aquí van los tres perfiles más comunes (y cuándo conviene recurrir a cada uno):

1. El portavoz técnico o experto

Perfecto para crisis operativas, sanitarias o técnicas. Es alguien que domina el tema y puede explicar con claridad qué ha pasado y qué se está haciendo.

Pro: Transmite solvencia y conocimiento.

Contra: No necesita apoyo para comunicar con empatía y claridad.

Ejemplo: durante una alerta sanitaria, un médico con dotes comunicativas vale más que mil gerentes.

2. El portavoz institucional

Es quien representa oficialmente a la organización: suele ser el director general, el presidente o alguien del comité ejecutivo.

Pro: Da sensación de liderazgo y responsabilidad.

Contra: Tiene que controlar muy bien el relato y el lenguaje no verbal.

Ejemplo: tras una filtración de datos, un mensaje claro del CEO asumiendo responsabilidades y presentando soluciones puede marcar la diferencia.

3. El responsable de comunicación

Ideal en la primera fase de la crisis, cuando hay que ganar tiempo y calmar las expectativas mientras se organiza la respuesta oficial.

Pro: Rápido, preparado, versátil.

Contra: No tiene tanto peso simbólico, así que no puede dar respuestas clave.

Ejemplo: cuando estalla una polémica en redes o en los medios, puede emitir un primer comunicado sin comprometer a la alta dirección de inmediato.

Características que debe tener un buen portavoz

Toma nota. El buen portavoz en una crisis debe:

  • Ser claro: nada de tecnicismos, rodeos o frases huecas.
  • Ser empático: no basta con pedir disculpas; hay que parecer que de verdad lo sientes.
  • Estar preparado: cada palabra cuenta. Y también los silencios.
  • Tener temple: si se pone nervioso, el público también. Si transmite control, hay esperanza.
  • Dominar el no decir sin mentir: hay momentos en los que no puedes dar toda la información. El arte está en cómo lo gestionas.

Errores frecuentes que debes evitar

  • Mandar a alguien que no se ha preparado. El “habla tú que a ti se te da bien” es una receta para el desastre.
  • Apostar solo por cargos altos. A veces, lo simbólico se impone a lo eficaz.
  • Improvisar respuestas. No, no, no. Aunque el portavoz sea brillante, sin estrategia no hay defensa que valga.
  • Leer un comunicado como un robot. Si parece que estás leyendo lo que te obligaron a decir, la crisis se te volverá en contra.

¿Y si nadie en la empresa cumple el perfil?

Entonces necesitas entrenamiento. O mejor aún, necesitas tener a tus portavoces entrenados antes de que llegue la crisis.

No hay excusas: invertir en media jornada de formación para portavoces puede ahorrarte una crisis reputacional que dure años.

Lo más importante:

La próxima vez que tengas que preparar una estrategia de comunicación de crisis empieza por aquí: elige bien al portavoz. Porque esa voz será la que todos recuerden.
Y si no eliges tú… el caos lo hará por ti.
La clave es la formación. Contar con portavoces entrenados es fundamental para salir indemne (o casi) de una crisis.

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